Cuevas de Altamira y alrededores

Desde la Posada Río Cubas, en 30 minutos llegamos a la cueva de ALTAMIRA, tomamos la autovía A8 dirección Santander y Oviedo, nos salimos en Puente San Miguel, para llegar a la cueva en los aledaños del pueblo de Santillana del Mar.

La cueva de Altamira que ha recibido el calificativo de “ CAPILLA SIXTINA DEL PALEOLITICO “es una cueva natural, en la que se encuentran las pinturas que se consideran entre las más importantes de la Prehistoria Los grabados y pinturas son de los periodos Solutrense y Magdaleniense en el Paleolítico Superior.

La historia del descubrimiento y posterior reconocimiento de la cueva fue durante bastantes años muy conflictiva. Altamira se descubrió el año 1868 por el cazador, Modesto Cubillas, que buscaba a su perro extraviado.

Marcelino Sanz de Sautuola, aficionado a la paleontología, visitó la cueva por primera vez en 1875, habiendo podido conocer la existencia de la cueva por boca del mismo Cubillas, rentero en su finca. Cuatro años después, en el verano de 1879, volvió Sautuola por segunda vez a Altamira. En esta ocasión, acompañado por su hija María Faustina Sanz Rivarola, de 8 años de edad. El descubrimiento lo realizó, la niña, mientras su padre permanecía en la boca de la gruta, ella se adentró hasta llegar a una sala lateral, allí vio unas pinturas en el techo y corrió a decírselo a su padre. Sautuola quedó sorprendido al contemplar el grandioso conjunto de pinturas de aquellos extraños animales que cubrían la casi totalidad de la bóveda.

Siguieron años de polémica, con la no aceptación de la autenticidad de las pinturas hasta entrado el año de 1902, tuvieron que pasar 23 años desde el descubrimiento hasta que por fin se reconoció universalmente el carácter paleolítico de las pinturas y grabados de Altamira.

A partir de ese momento, comenzaron los estudios y debate acerca de la antigüedad de la obra, determinándose al fin , que el conjunto principal data del año 13540 a. C. La obra artística, se mantuvo en perfecto estado gracias a un derrumbe, que se estima hace 13000 años, que cegó la cueva, y que mantuvo a través de los tiempos una temperatura estable de aproximadamente 13º, facilitando la conservación de grabados , pinturas y de todo el yacimiento arqueológico.

La cueva de Altamira es relativamente pequeña, sólo tiene 270 metros de longitud, de la que destacan el Vestíbulo y la Gran Sala.

Vestíbulo

Es un vestíbulo amplio, iluminado por la luz natural antes del derrumbe de la entrada de la cueva y que fue parte del lugar habitado preferentemente por generaciones desde comienzos del Paleolítico Superior, Gracias a las excavaciones realizadas en este vestíbulo se han encontrado restos que han facilitado el estudio de la forma de vida del hombre del Cuaternario.

Gran sala

Son muchos los nombres que se han dado a esta parte de la cueva, Gran sala, sala de los animales, Gran techo,gran sala de los policromos y otros muchos más, que alberga esta gran bóveda del Bisonte de Altamira, además de “ CAPILLA SIXTINA “ .

Una vez vista la Cueva, los guías les pasarán al Museo de Altamira, moderno, didáctico muy agradable y con mucha información acerca de la forma de vida del hombre de la época, alimentos, ropa, caza, pesca……

Para evitar el deterioro que estaba sufriendo la cueva, por razón de las muchas visitas, se construyó al lado de la original, el Museo de Altamira y la Neocueva, copia fidedigna de la original y que permanece abierta durante todo el año.

Para horario de visitas y precios llamar al 942818815 o 942818005. Visitas guiadas. Todo el año

Desde Altamira nos podemos dirigir hasta Santillana del Mar, a sólo 2 km. de la cueva. Santillana se debe pasear con tranquilidad, calles empedradas llenas de encanto medieval, saboreando sus rincones, apreciando sus fachadas sembradas de escudos, de palacios y de casas humildes, que parece que las pusieran juntas para destacar sus diferencias, casonas y capillas, y destacando sobre todo La colegiata de Santa Juliana del siglo XII y su Claustro Románico.

Si nos desplazamos de vuelta por la costa, llegamos hasta Suances, donde podemos disfrutar de vistas preciosas de la desembocadura de la ría de San Martín, el Faro, y una playa espectacular, La playa de LOS LOCOS. En la zona de la playa de la Concha, podremos degustar marisco y pescados frescos que en Suances saben hacerlo muy bien.