Posada Río Cubas: Vínculos que nacen en el alma del campo y la ilusión de vida

Posada Río Cubas: Vínculos que nacen en el alma del campo y la ilusión de vida

 

La historia de la Posada Río Cubas es una mezcla de ilusión, perseverancia y amor por la tierra y la hospitalidad. Este proyecto se cultivó de un sueño compartido entre Conchi y Antonio, quienes durante años imaginaron un lugar especial donde acoger a las personas y ofrecerles algo más que un alojamiento: una experiencia inigualable, cercana y en contacto con el alma de Cantabria.

En 1995, Conchi y Antonio comenzaron a planificar este gran sueño, realizando cursos de turismo rural y formándose en un momento importante del turismo rural ya que empezaba a tomar fuerza en la región. Durante el proceso de su construcción, su sueño encontró tierra firme ya que justamente se aprobó la nueva Ley de Posadas del Gobierno de Cantabria.

El nombre “Río Cubas” resalta un fenómeno natural único ya que cuando sube la marea, las aguas llegan hasta el mismo pueblo de Cubas, donde se asienta la posada. Por lo que Río Cubas conecta la naturaleza con la identidad local y rinde un homenaje al lugar que lo hace posible.

La posada se constituyó oficialmente en 1997 y después de muchos esfuerzos, ilusiones y trabajo en equipo, abrió sus puertas en Marzo de 1998. Desde aquella fecha, ha sido mucho más que un alojamiento: un proyecto de vida para sus fundadores, quienes han dedicado plenamente a ello toda su trayectoria profesional.

Fueron los pioneros en recibir el Diploma de Certificación de la “Q” de  de Calidad Turística  en el 2002 en Turismo Rural de Cantabria,  gracias a su arquitectura y su esencia ambiental, les ha llevado a ser reconocidos oficialmente en el 2004, ya que recibieron el Premio a la Calidad Turística del Gobierno de Cantabria.

Para Conchi y Antonio, la Posada Río Cubas es su hogar y una forma de vida plena. Les llena de ilusión el trato con las personas ya que disfrutan recibiendo a viajeros y comparten con ellos la belleza, la tranquilidad y las tradiciones de este pueblo encantador.

En Cubas, se puede apreciar que la vida transcurre con calma. El  entorno tan auténtico invita a los viajeros a redescubrir la tranquilidad, el silencio de la noche y el placer de descansar profundamente.

Hoy en día, la posada sigue evolucionando, creciendo y manteniéndose en el tiempo, siempre con la misma autenticidad a sus raíces. Como en 1998, las puertas seguirán abiertas, entre sonrisas, desayuno casero y una experiencia que dejará huella en tu corazón.