La Cueva de Chufín: Un tesoro prehistórico en el corazón del valle

La Cueva de Chufín: Un tesoro prehistórico en el corazón del valle

En una región natural privilegiado donde confluyen los ríos Lamasón y Nansa, se encuentra uno de los mejores secretos guardados de Cantabria: La Cueva de Chufín, que la belleza del paisaje se funde con miles de años de historia y arte. Desde nuestra posada se encuentra a unos 94 Kilómetros aproximadamente, se llegaría en 1 hora.

Un entorno natural con encanto

La entrada a la cueva se sitúa en un farallón rocoso sobre la margen izquierda del río Lamasón, en una zona de gran valor paisajístico. Desde un amplio abrigo natural, se accede a través de un paso estrecho a una galería baja que desciende hasta una sala de grandes dimensiones. En su parte más profunda, se encuentra un lago permanente, formado tras la construcción del embalse de Palombera, que inundó parte de los conductos subterráneos del sistema kárstico.

Un viaje al paleolítico superior

La Cueva de Chufín fue empleada como hábitat humano durante el período Solutrense, hace aproximadamente 18.000 años, y las manifestaciones artísticas que alberga corresponden también a esa época. En 1972, el investigador M. de Cos Borbolla descubrió en su interior diversas pinturas rupestres, y un año más tarde el arqueólogo M. Almagro Basch llevó a cabo el estudio más completo hasta la fecha, documentando también grabados en el exterior, que en aquel entonces se consideraba inusual en el arte rupestre del norte peninsular.

En 1974, excavaciones arqueológicas realizadas por V. Cabrera Valdés y F. Bernaldo de Quirós revelaron una gran estructura de habitación en el vestíbulo, junto a herramientas líticas características del Solutrense, fechadas en torno a 17.420 años antes del presente.

Un estilo único y una historia legendaria

El estilo artístico de Chufín pertenece al arte rupestre paleolítico, y destaca especialmente por sus pinturas en tonos rojos que decoran un elevado techo interior, y por los grabados localizados en la entrada, una singularidad poco común en otras cuevas del norte de la Península Ibérica.

La cueva también debe su nombre a la leyenda del Moro Chufín, un personaje que, según cuentan los vecinos de la zona, habría escondido un tesoro en su interior. Sin embargo, el auténtico tesoro es su patrimonio cultural, reconocido en 2008, cuando la cueva fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, como parte del conjunto de arte rupestre paleolítico del norte de España.

Ubicación: 39553  Riclones, Rionansa, Cantabria  (Cantabria)

Para más información: Horarios y Tarifas | Chufín | Cuevas